Se le atribuye la paternidad del tango. Pero hizo y fue mucho más que eso: compositor, músico, cantor, actor, payador y hasta bailarín. En sus letras reflejó como ningún otro la Buenos Aires de fines del siglo XIX y principios del XX.
Nació un 16 de febrero de 1861 ( dicen que en Barracas) Contó en sus tangos y milongas las características del Buenos Aires de su tiempo y sus personajes.
Se lo considera el padre del tango porque hizo muchas obras pioneras: La Morocha, El porteñito y El choclo”.
Villoldo fue arriero y trabajó como cuarteador, nombre con el que en esa época se llamaba a los hombres que con sus caballos ayudaban a los tranvías a subir las barrancas.
Entre cientos de sus obras se destaca Cuidado con los 50, un tango que alude a una multa de $ 50, con la que entonces se castigaba a quienes dijeran piropos procaces a una mujer. O Todo a 20, tema que refleja cómo los inmigrantes árabes ofrecían sus productos en la calle, en tiempos en los que el 50% de la población de Buenos Aires era de origen extranjero y, la mayoría de ellos, trabajaban como vendedores ambulantes. O El cebollero, que como su título lo indica está dedicado al vendedor de ajos y cebollas.

Era un personaje impresionante, multifacético y un poco inventor del varieté porteño”, quien, mucho antes de que lo hicieran Bob Dylan y León Gieco, Villoldo se presentaba tocando la guitarra y una armónica adosada con una varilla metálica.
Este personaje arquetípico del tango, murió a la edad de 55 años de cáncer en octubre de 1919, en la más completa miseria, aunque debería haber vivido espléndidamente de sus derechos autorales. A la semana de su fallecimiento llegó a su casa un cheque de la sociedad de autores de Francia ¡de 10.000 francos! Final injusto para un hombre que dejó su profunda huella en los senderos del tango. Desde Latidos de tango va nuestro recuerdo para el.
Texto cortesía de Carlos Brito Frissolo




