Cayetano Di Sarli nació un 7 de enero de 1903 en Bahía Blanca, su padre fue Miguel, oriundo del sur de Italia, y su madre Serafina Russomano.
La familia tenía una armería, y fue en ese lugar, donde ocurrió el accidente con un arma de fuego que lo obligó a usar anteojos oscuros toda su vida. Se formó tocando en su piano los clásicos de Chopin pero escucho el tango y se enamoro.
Sin dudas el haber integrado la orquesta de Osvaldo Fresedo fue lo que determinó su estilo, que estaba en las antípodas de Darienzo. La orquesta de Di Sarli suena más elegante y melodiosa.

De su obra se destacan sin duda, “Milonguero viejo” (dedicado a Fresedo), “Bahía Blanca”, “Nido gaucho”, “Porteño y bailarín”, “Verdemar”, “De qué podemos hablar” y “Otra vez carnaval”, auténticas joyas del género.
Todos los que lo conocieron ademas de destacar sus cualidades como músico, resaltaban la calidad humana, de gente de bien del maestro; un verdadero hombre de honor.
Aníbal Troilo sentía gran admiración y afecto por Carlos Di Sarli, es más, describe el sonido de la orquesta de Di Sarli y “esas cosas distintas que hacía con sus manos mágicas en el piano” como: “Una especie de campanitas melodiosas que te iluminan. Te dan ganas de bailar”, e iba con Zita al Marabú para caminar la pista.
El señor del tango, así lo apoyaron, se caracterizaba por elegir muy bien a los cantantes de su orquesta,: Mario Pomar Roberto Florio, Roberto Rufino y Aberto Podesta por nombrar algunos.

Se fue a los 57 años un 12 de enero de 1960 en Olivos (Pcia. de Bs. As.). Para mi el más grande director de orquesta de todos los tiempos del tango Argentino.
Desde Latidos de tango va nuestro recuerdo para el.
Texto cortesía de Carlos Brito Frissolo




