Pirincho Canaro, “de mendigo a millonario”

Francisco (“Pirincho”) Canaro nació un 26 de noviembre de 1888 en San José (Uruguay nació y creció en la más cruel miseria, junto a una ristra de hermanos y padres analfabetos. En 1899 se traslado con su familia a Buenos Aires a un conventillo del barrio San Cristóbal. Toda la familia (unas diez personas) vivían en la misma habitación.

Sin saber música, se fabrico un violin con una lata de aceite vacía, y cuando hubo ganado algún dinero (vendiendo periódicos, como pintor de brocha gorda y lustrando zapatos) pudo comprarse un violín de segunda mano en un cambalache y se dedicó a la música. Debutó en el pueblo de Ranchos en 1906, arriesgando la vida debido a los frecuentes tiroteos entre policias y malevos.

Tocó en los boliches de la Boca con un trio y les iría comprando instrumentos a sus hermanos menores: Humberto, Rafael, Juan, Mario, a los que un día también les formaría orquestas, e incluso los dejaría en Europa al frente de cada una de ellas.

Armó el trío Irusta-Fugazot-Demare, a quienes en París los entrenó y les consiguió un trabajo definitivo en Madrid que les abriría puertas en distintos lugares del mundo. Supo ir con su orquesta a la capital francesa y debutar con trajes de gaucho para gambetear las leyes del Sindicato de Músicos de dicho país, que no admitían la competencia de extranjeros. Viajó con su conjunto y su tango milonga a Nueva York, para actuar en un lujoso night club.

Lo cierto es que hablar de Francisco Canaro suena a fantasía por todo lo que hizo en sus 76 años de vida, Fue su orquesta la que más grabó. La que implantó definitivamente el contrabajo que había agregado Roberto Firpo. El primero que tuvo dos cantores fijos. El primero en fusionar dos orquestas: la suya y la de Firpo, para amenizar los carnavales del teatro Colón en Rosario.

Podría decirse que no tuvo escuela, pero a punta de talento y coraje, fue gremialista y compró el terreno donde se estableció SADAIC, defendiendo los derechos de los autores. Fundó y presidió COMAR, junto a Fresedo y Lomuto para salvaguardar los derechos de intérprete. Y con Maffia, Brunelli y los Lomuto también crearon la Sociedad Argentina de Directores de Orquesta. Armó aquellos cortos cinematográficos de Gardel, dirigidos por Eduardo Morera. Gardel grabó 19 obras suyas. Creó las grandes Revistas Musicales de teatro . Agregó numerosos instrumentos musicales ajenos al tango, en su orquesta.

Animó los caranavales gigantes del Luna Park con su conjunto, durante 19 años, nada menos.

Hay muchas leyendas negras sobre este hombre que se nacionalizó argentino a los 50 años y que dejó una obra impresionante en forma de títulos. Una de aquellas versaba sobre su supuesta autoría en tantos temas. Aseguraban con énfasis que las compraba. Horacio Salgán lo desmentiría con una frase irónica que aclaraba todo:

Si las compró, las compró todas al mismo, porque tienen el mismo sello.

“Pirincho” con Anibal Troilo, José Razzano y Discepolo

Los años que estuvieron a su lado los distintos músicos que formaron sus conjuntos, demuestran que eran bien tratados y les pagaba muy bien, y le tenian gran respeto y cariño. Creó y dirigió el quinteto Pirincho que durante unos 25 años grabó y vendió tantos discos como su orquesta, aunque nunca actuaron en público. La vida de Francisco Canaro pareciera demostrar que el día tenía más de 24 horas para él. No vamos a hablar de sus historias amorosas, porque no terminamos mas.

Hoy día, las grabaciones de Canaro vuelven a cobrar vida, pese a las maledicencias, las críticas adversas y vuelven a ser carne de milongas. Porque su ritmo bailable, su tango milonga, es atractivo para los bailarines, y tuvo cantores que enriquecieron las obras, como Roberto Maida, Charlo -sólo para grabar-, Carlos Roldán, Ernesto Famá, Francisco Amor y otros.

Volviendo al título de este texto, Canaro supo pasar de la pobreza más absoluta a amasar una gran fortuna, esto fue tan así que por aquellas épocas se popularizó un dicho para referirse a personas opulentas: Tiene más plata que Canaro!

Francisco Canaro falleció en Buenos Aires, el 14 de diciembre de 1964, a los 76 años de edad. Desde Latidos de tango va nuestro recuerdo para el.

Texto cortesía de Carlos Brito Frissolo

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